Antes de mirar pisos, mira tus números. Necesitas tener ahorrado en torno al 30% del precio: un 20% de entrada (el banco financia el otro 80%) más un 10-12% de gastos e impuestos que no se pueden hipotecar. A eso súmale un colchón de emergencia aparte.

Calcula tu cuota cómoda: no debería superar el 35% de tus ingresos netos. Es el momento de cancelar deudas previas, que restan capacidad de endeudamiento.

Pide ofertas a 3-5 bancos antes de buscar piso. Conseguir una pre-aprobación te dice cuánto te van a prestar de verdad y te da fuerza para negociar y para firmar arras con seguridad. Compara siempre por TAE, no por TIN, y negocia comisiones y vinculaciones.

Define tu precio máximo y no lo superes por enamoramiento. Visita cada vivienda al menos dos veces, a ser posible a distinta hora del día, y fíjate en estado real, orientación, ruidos, humedades y zonas comunes. Pregunta por la antigüedad de instalaciones y por posibles derramas de la comunidad.

Pide la nota simple actualizada (menos de 30 días) en el Registro: confirma quién es el dueño y si hay cargas (hipotecas, embargos, deudas). Comprueba que no haya cargas ocultas ni okupación y consulta el valor de referencia del Catastro, porque marca tus impuestos.

El contrato de arras penitenciales (normalmente el 10% del precio) bloquea la vivienda mientras formalizas la hipoteca. Es un paso serio: si te echas atrás pierdes la señal, y si el vendedor cancela te la devuelve doblada. Incluye siempre una cláusula de financiación que te proteja si el banco finalmente no te concede la hipoteca.

Con las arras firmadas, formalizas la solicitud de hipoteca y el banco encarga la tasación a una sociedad homologada. Es clave: el banco financia el 80% del menor valor entre precio y tasación. Si la tasación sale por debajo del precio, tendrás que aportar más dinero, así que conviene tener margen.

El banco te entrega la FEIN (Ficha Europea de Información Normalizada), el documento vinculante con todas las condiciones: TIN, TAE, comisiones, seguros y cláusulas. Por ley dispones de un mínimo de 10 días para revisarla con calma antes de firmar. No te dejes meter prisa: ese plazo es tuyo.

Antes de la firma, acudes al notario para el acta de transparencia material. El notario te explica gratis las condiciones de la hipoteca y comprueba que las entiendes. Es independiente y trabaja para tu seguridad jurídica: aprovecha para preguntar cualquier duda.

Se firman la escritura de compraventa y la de hipoteca. Acude con tu DNI/NIE vigente, el justificante del medio de pago (cheque bancario o transferencia) y la documentación. Revisa que los datos, el precio, las cargas y las condiciones de la hipoteca coinciden con lo pactado y con la FEIN antes de firmar.

Tras firmar, hay que pagar los impuestos (modelo 600 del ITP/AJD) en un plazo máximo de 30 días hábiles, e inscribir la compra en el Registro de la Propiedad para que seas dueño con plena seguridad frente a terceros. Cambia los suministros a tu nombre y prepárate para los gastos anuales de la vivienda. ¡Ya es tuya!

Pulsa en cada paso para desplegar la explicación.